martes, 19 de junio de 2018

Los tres cerditos



Tres cerditos decidieron escaparse de la granja donde vivían y hacer su vida en mitad del bosque.
aunque eran hermanos cada uno era de una manera.
el más pequeño era el más vago, por eso se hizo una simple casa de paja.
el mediano que era algo más trabajador, utilizó tablones para realizar su casa.

el hermano mayor les advertía que aquella construcción se volaría ante el menor vendaval.
a él le hubiera gustado que le hubieran ayudado a hacer su casa, pues, aunque llevaba más trabajo era la más sólida ya que era de ladrillo. a sus hermanos la idea no les gustó pues la tarea era muy difícil.
Pero pronto un lobo que llevaba días espiándoles
llego a la casa del pequeño y comenzó a soplar con tanta fuerza que todas las pajas salieron volando.
pero el cerdito tuvo tiempo para llegar hasta la casa de su hermano mediano y salvarse.
aunque el lobo no pudo derribarla con un simple soplido si pudo hacerlo a patadas dejando a los cerditos indefensos
menos mal que su hermano mayor les abrió las puertas.
al lobo le cerraron la puerta en los morros y aunque sopló y pataleó no puedo con aquella bonita y robusta casa.
entonces se le ocurrió meterse en la casa por la chimenea. al caer el lobo se escaldó
y aullando se fue ladera arriba sin mirar hacia atrás
tan contentos estaban que cogiendo sus instrumentos musicales se pusieron a tocar alegrando el día
y vivieron felices para siempre
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lunes, 11 de junio de 2018

RELACIÓN DE BLOG PERSONAL EDUCACIÓN INICIAL III “A”



ATOCCSA  LLAMOCCA, ADELMA
ATOCCSA ROMAN, ESTEFANI SOLEDAD
CHAVEZ HUARACA, YARALY WENDY
CHONTA REYES, MAYRA FIORELA
CRUZ ALLCCA, LIZETH ROSARIO
ESCUDERO JURADO, EVELIN AYDEE
FLORES QUISPE, YULIZA
HUARCAYA PUSARI, ADA LUZ
IBARRA ROMAN, ROSA GUISELLA
LEDESMA MARCA, DIANA SOLEDAD
MEZA CCAHUANA, INES SUSANA
MORIANO ROJAS, ELIZABETH
PANUERA CORONADO, VANESSA MARIA
PARIONA HUARACA, THALIA
PARIONA LLANA, ODALIZ CINTHIA
PARIONA MEZA, MARIBEL
QUISPE BELLIDO, MIRIAM
QUISPE JIMENEZ, VANEZA
RAMOS SANTARIA, MARGARITA
RODRIGUEZ ORTIZ, HILDA RITI
RIVERA SANTE, JUDITH
TIPTE HUAMANCHA, ANGIE MAGDALIT
TORIBIO LLANTOY, ROSARIO LUISA
VELASQUEZ MALLMA, ELIZABETH
YAUYO POMA, YADHIRA FIORELA

El burro y la sal


Hubo, cierta vez, un arriero que transportaba sacos de sal en varios asnos, desde las salinas al pueblo.
Y bien, al volver de las salinas, uno de los asnos, al sentir sobre sus lomos que la carga era pesada, empezó a caminar cabizbajo, tan lentamente como pudo, demostrando así su disconformidad con el trabajo
Sucedió que, al vadear el río, el asno tropezó con una piedra y cayó al agua, quedando sumergida gran parte de los sacos de sal que transportaba.
Cuando se levantó, al cabo de un rato, sintió el borrico que la carga se le había aligerado y se puso loco de contento.
Cuando vadeó un segundo riachuelo, el jumento fingió otro tropiezo y se dejó caer en el agua. Al levantarse, notó que su carga se había aligerado aún más.
Pero el dueño se dio cuenta de la astucia del asno y, viendo que había perdido tanta sal, pensó en corregir la maña del animal.
Siguiendo su plan, llenó los sacos con esponjas, ante el gran contento del asno, pues éste aprecio que su carga era ahora más ligera que antes.
—Al pasar el río disminuiré más mi carga —pensó el asno—. Me caeré nuevamente y haré luego el viaje más aliviado aún.
En efecto, el burro repitió la treta al vadear el río; pero, al salir del agua percibió, con sorpresa, que esta vez su carga pesaba en extremo.
—¡En el próximo riachuelo la reduciré! —se dijo.
Pero al repetir su ardid, el peso de la carga aumento aún más.
—¿Qué habrá pasado? —se repetía el asno, sorprendido en extremo—. Bueno, ya no debo tirarme al agua si no quiero que se rompa mi espinazo.
Desde entonces, el arriero no volvió a sufrir percance alguno en el transporte de la sal.

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